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Los desafíos para las pymes

18 de julio de 2022  

La normativa de regulación de importaciones, especialmente en lo relativo al acceso a las divisas para su pago, pone en riesgo el normal desenvolvimiento de la actividad. A su vez, no está claro a qué precio van a reponer la mercadería.

Por Pedro Cascales (*)

La realidad argentina muestra que hubo más de 20.000 cuits dados de baja en AFIP en los últimos años (aclaro que esto es el paso final que da una pyme para el cierre definitivo) pero existe un relevamiento de Came de diciembre del 2020 que marco 90.700 cierre de locales a la calle y 41.200 pymes afectadas.

Los equipos de F1 amalgaman diversos técnicos, profesionales y operarios, que están basados en innumerables países. Deben obtener financiación, invertir en investigación y desarrollo, deciden qué fabrican, qué compran y cómo lo integran para lograr los mejores autos. El personal de los equipos se entrena al máximo para que las demoras en boxes sean mínimas. Los pilotos hacen tremendas preparaciones físicas y psicológicas para enfrentar las carreras. Todo ello para finalmente salir a la pista y competir entre todos en diversos escenarios mundiales que van rotando. Los que pierden de manera reiterada van desapareciendo de la competencia y muchos terminan quebrando o cambiando de actividad.

En las pymes pasa algo parecido, contratar personal, invertir, conseguir financiación, producir, mejorar la productividad, capacitarse continuamente, vender, cobrar, competir y sobrevivir.

La clave está en que pasa cuando el producto de la pyme (el auto de la F1) sale al mercado y traspasa el portón de la fábrica (sale de boxes y entra a la pista).

En el caso argentino (y no de ahora sino desde hace décadas) por más que sea muy competitivo el equipo pyme puertas adentro, es muy difícil lograrlo en la pista nacional y ni que hablar en la internacional donde la competencia es con el mundo. La Argentina según el World Economic Fórum se ubica en el lugar 83 de 141 países en el ranking de competitividad mundial.

En la pista argentina nos encontramos con una carrera de obstáculos.

El primero es la carga impositiva que algunos la ubican en el segundo lugar del podio mundial. Por magnitud en promedio casi el 50 por ciento de lo que se vende son impuestos (nacionales, provinciales y municipales). Por la cantidad de impuestos es también abrumadora la cifra: más de 170 impuestos, tasas y gravámenes en los diversos órdenes.

Lo segundo es la Inflación que nos ubica séptimos en el mundo. En efecto la inflación es una erosionadora serial de ganancias (en el dificultoso caso que se logren), y si ese fuera el caso el impuesto a las Ganancias se encarga de absorber el resultado de la ganancia ficticia.

Lo tercero y atado al punto anterior es el costo del dinero que hace imposible financiar inversión de mediano y largo plazo, pero también es un verdadero salvavidas de plomo la financiación para el capital de trabajo. El financiamiento es a la economía lo que el aceite es a un motor, sin ella la maquina se engrana y deja de funcionar. Es más simple calificar y obtener un crédito para consumo personal que para inversión y capital de trabajo. Los estados provinciales y la Nación, compiten absorbiendo más del 50 por ciento el crédito disponible a través de las leliq y otros títulos de deuda.

Lo cuarto es la conflictividad judicial en materia laboral, la industria del juicio, acelerada con la doble indemnización (recientemente finalizada), la prohibición de despidos, las licencias médicas psiquiátricas y la vuelta a la presencialidad laboral por mencionar solo algunos temas. Estos factores han generado una ralentización de nuevas contrataciones en el sector pyme.

El quinto son los costos logísticos de un país tan extenso como el nuestro que utiliza prioritariamente el camión en lugar de dar mayor aprovechamiento al tren, a la hidrovía y al multimodalismo que combine varios medios simultáneamente, permitiendo según las distancias utilizar el medio logístico más adecuado. Esto impone una desventaja importante para las pymes del interior.

Cuando competimos fuera del territorio nacional, a esto se suman las retenciones a la exportación (eufemismo para no decir impuesto a la exportación), la logística internacional (porque estamos lejos de los grandes mercados), y la volatilidad de nuestro tipo de cambio que hace que frecuentemente volvamos a ser caros para exportar por el atraso del tipo de cambio oficial, a lo que se agrega en algunos casos la dificultad para importar insumos, partes y bienes de capital esenciales para la manufactura local o de exportación.

Mucho de esto explica porque estamos en el nivel más bajo de natalidad pyme, de acuerdo con la información del Banco Mundial, Argentina tiene el nacimiento de sociedades formales más bajo de Sudamérica: 2326 habitantes por cada nueva sociedad formal, mientras que en Chile son 125, en Perú 410 y en Colombia 500 habitantes por cada nueva pyme.

Paralelamente según el observatorio PYME se computan en nuestro país tan sólo 14 empresas cada 1.000 habitantes, mientras que en nuestro vecino Chile son 58. El mismo indicador arroja 66 para Corea del Sur y 88 para Australia. Cuando analizamos la distribución geográfica se agudiza la situación con relación a la distancia de Buenos Aires, mientras que en CABA se registran 41 empresas cada 1000 habitantes, el número baja a 7 empresas cada 1000 habitantes en las provincias de las regiones NEA y NOA.

(*) Empresario PYME, Licenciado en administración de Empresas. Presidente de CEGLA. Secretario CARMAHE.